Efecto mariposa

ImageSiempre pensé que eso del efecto mariposa era una patraña. Que el aleteo de una mariposa en Pekín pueda provocar días después una tormenta en Nueva York me parecía una idea extravagante, sin el menor sentido, aunque quizá fuese porque sobrepasa mi capacidad de entender las cosas, por otro lado bastante raquítica. También puede ser que me aterre pensar en cuánto daño podrían hacer millones de mariposas si les da por batir las alas acompasadamente, o, es un suponer, todos los rumiantes del planeta peyéndose al mismo tiempo, como si no tuviésemos suficiente con el calentamiento global que causan sus ventosidades. Sería espantoso.

Al final resulta que lo del efecto mariposa era una hipótesis, esto es, una suposición. El culpable de todo este lío es un meteorólogo llamado Edward Lorenz, que buscando un modelo matemático para predecir el tiempo descubrió que utilizar datos numéricos con tres o seis decimales hacía que las predicciones fuesen más o menos acertadas. De la misma forma, dijo, un pronóstico puede ser erróneo aunque se haga con datos muy precisos si no se ha tenido en cuenta la perturbación que puede ocasionar el aleteo de una mariposa al otro lado del planeta.

La cuestión es que la posibilidad de que una mierdecilla voladora, un insecto que no llega a pesar un gramo, pueda desencadenar un tifón ya no me parece una fantasía absurda. En parte debe de ser cosa de la edad, que me ha enseñado a no desdeñar lo que ignoro y que sostener que algo es falso porque no hay evidencias de que sea verdadero, o al revés, es una falacia. Pero resulta que ahora, además, tengo pruebas determinantes de que, en efecto, es factible que algo minúsculo o de poca entidad pueda producir hechos de muchísima envergadura o alcance.

Una demostración de lo que digo es, por ejemplo, lo ocurrido desde que el único diputado de UPyD en la Junta General del Principado anunció que rompía el pacto de legislatura con la Federación Socialista Asturiana. Él solo ha conseguido lo que no lograron el caso Marea, los desmanes en el Centro Niemeyer o el Cristo de Cudillero, o sea, sacar de la madriguera al presidente Fernández, de quien alguna vez llegué a sospechar que no existía realmente y que ese estar suyo sin estar –“hacer el Fernández”, en feliz expresión de Jaime Poncela – se debía a que era una mera proyección en 3D, una especie de avatar al que se olvidaron de enchufar a la corriente para cargarlo de energía.

A tenor del quietismo con el que actuó ante asuntos bastante más importantes y graves, que más parecía apatía o dejadez que “santa indiferencia”, la reacción del presidente del Principado a la ruptura con UPyD (entrevistas, declaraciones a los medios, participación en coloquios) me parece, por inusual, desproporcionada y, en cierta medida, hasta inexplicable. A no ser, claro, que, más allá de haber perdido un apoyo sustancial para aprobar los presupuestos del año que viene, lo que exigían UPyD e Izquierda Unida para mantener su respaldo al Gobierno, la reforma de la Ley electoral, sea algo más que un quítame allá esas pajas, como nos quieren hacer creer.

Según dicen los expertos, con la reforma la composición del parlamento regional no sería muy diferente de la actual, aunque se equilibraría el número de votos que son necesarios para ser elegido en cada una de las tres circunscripciones que hay Asturias. Siendo esto importante, creo sin embargo que lo fundamental de la reforma es que haría más democrática la designación de quienes encabecen las candidaturas, que serían escogidos en unas primarias, y daría a los electores la posibilidad de votar a los componentes que más les apeteciera de una misma lista. Y eso, lamentablemente, va contra la esencia misma de los partidos políticos mayoritarios, es un torpedo directo a la línea de flotación de su naturaleza.

Tengo para mí desde hace ya tiempo –incluso creo que lo he escrito en otro sitio– que, con el paso de los años y enterrado el espíritu de la Transición, la mayoría de las organizaciones políticas se han convertido en un fin en sí mismas, de modo que la democracia únicamente tiene sentido en la medida en que justifica su existencia. Para que lo entiendan, es algo similar a lo que ocurre con las multinacionales o los bancos, que no serían lo que son sin el sistema de libre mercado, cuya utilidad está en función de que el movimiento de capitales proporcione ganancias a los inversores. En este sentido, no parece casual que sacar partido sea sinónimo de sacar provecho.

Si algo caracteriza a nuestros partidos políticos, de izquierdas y de derechas, es que las mayorías se subordinan a las minorías. Como las corporaciones empresariales, son organizaciones jerarquizadas en las que unos pocos deciden quiénes ocupan qué cargos, gubernamentales o legislativos, y durante cuánto tiempo. En sus manos las listas electorales cerradas y bloqueadas son un arma eficaz para tejer redes clientelares y mantener el control interno –el que se mueve no sale en la foto–, de ahí su resistencia a democratizarse, a que las decisiones fluyan de abajo arriba. Para muchos es, básicamente, una cuestión de supervivencia.

La excusa de que para modificar la ley electoral conviene una “mayoría reforzada”, como plantean ahora los socialistas, es bastante chusca y poco convincente: ni Foro ni el PP votarán nunca a favor, y lo saben. Así pues, hay razones para pensar que las reticencias de la FSA son fundamentalmente de fondo, y que la forma – ¿qué puñetas es una “mayoría reforzada”? – es un pretexto. Sólo así se explica que Javier Fernández aspaviente como ha hecho estos días porque al otro lado del hemiciclo alguien haya agitado los remos.

(Publicado en Astures.info el 11/11/2013)

Anuncios

Acerca de José Ramón Patterson

Soy periodista desde los 20 años. En aquella época aún tenía sueños profesionales. Perdí la ilusión, pero me quedan la curiosidad, el oficio y bastante mala leche. Vivo y trabajo en Asturias.
Esta entrada fue publicada en Asturias, Patterson, Periodista y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s