Los lunes al sol

lunesalsol2Por lo visto, al Gobierno asturiano le intranquiliza, y mucho, que el Principado pierda población año a año. Tanto le preocupa –o al menos le preocupaba hasta que UPyD rompió su alianza con la FSA, una cuestión ésta bastante más inquietante–, tal desazón provoca al Ejecutivo que disminuyan los habitantes, decía, que incluso convocó una cumbre demográfica con tres comunidades que tienen un ‘problema’ parecido, Galicia, Aragón y Castilla y León. Aunque le he dado vueltas al asunto, yo, la verdad, no veo en ello ningún motivo de disgusto; es más, en una autonomía con 100.000 parados creo que perder unos centenares de vecinos, incluso varios miles, no puede ser malo, sobre todo si no tienen trabajo.

Que una colectividad pierda algunos miembros puede deberse a varios factores, y en Asturias, al parecer, ha habido una conjunción de todos ellos, algo así como lo que en meteorología se define como una ‘tormenta perfecta’ o Halloween Storm, esto es, cuando confluyen varias circunstancias adversas sobre un lugar intensificando el poder destructor de cada una de ellas. La cosa es que en el Principado nacen menos personas de las que mueren, son más los inmigrantes que dejan la región que los que vienen y los jóvenes de entre 25 y 29 años huyen en estampida al grito de “maricón el último”, dicho sea sin ningún ánimo homófobo.

Que son cada día más los asturianos que cruzan el Pajares en busca de un futuro mejor – lo de cruzar el puerto es metafórico: ya sé que muchos utilizan la Transcantábrica y otros el avión –es algo que nadie cuestiona hoy, por más que el expresidente Álvarez Areces se empeñase hace unos años en que lo de la emigración juvenil era una leyenda urbana. Ya entonces era obvio lo que estaba pasando, no sólo aquí sino en otras comunidades golpeadas por la crisis. El célebre monólogo de Santa sobre Australia en Los lunes al sol, la película de Fernando León, me parece, al respecto, muy significativo.

– ¡Antípodas! ¿Tú sabes por qué se le llama las antípodas?, pregunta Santa a Lino.

– …

– Porque significa ‘lo contrario’. ¡Antípodas!… Anti-podas, lo-contrario; lo opuesto que aquí. Allí hay curro, aquí no; allí follas, aquí no.

Que Álvarez Areces no viese lo que pasaba no es extraño. Su exacerbada propensión a la megalomanía le hacía vivir en un permanente delirio, que no es otra cosa que una confusión mental caracterizada por alucinaciones, reiteración de pensamientos absurdos e incoherencia. Frente a sus delirios de grandeza, que llenaron Asturias de mausoleos, otros presidentes en coyunturas similares se esforzaron, al menos, por atraer inversiones (DuPont, ThyssenKrupp, entre otras), lo que hace hasta perdonables intentos de fraude como los de Euro Metals y Biomédica –apadrinados ambos por un hijo de Ladislao Vajda, el cineasta húngaro afincado en España que dirigió Marcelino, pan y vino– o el Petromocho.

Pero, ya digo, a Javier Fernández lo que le preocupa es la demografía. Con Fernández me ocurre lo que al doctor Miguel Cabanela con el rey Juan Carlos, que no sé exactamente lo que hace. Un político amigo mío asegura que trabaja bastante; vamos, que una cosa es lo que parece que hace y otra lo que hace realmente, que a mí, insisto, me parece que es nada o muy poco. Puede que sea verdad lo que dice mi amigo, no lo sé, pero como no me da ninguna prueba y yo tiendo a creer sólo lo que percibo por los sentidos –incluyendo el vestibular, ése que nos ayuda a saber dónde tenemos la cabeza respecto al suelo–, como soy de natural escéptico, apuntaba, sigo pensando que, a la vista están los resultados, no se esfuerza mucho.

En cualquier caso –lo señalo sólo por encauzar el asunto y para que el presidente pueda ocuparse de cometidos de mayor enjundia, como negociar los presupuestos del 2014–, creo que la clave del problema demográfico la da Santa, el protagonista de Los lunes al sol, aún cuando yerre al situar nuestras antípodas en Australia estando en realidad en Nueva Zelanda. Ya sea en Australia o Nueva Zelanda, que para el caso que  nos ocupa da igual saber geografía, la cuestión de fondo es que la fecundidad y la actividad económica son dos elementos sustanciales de la ecuación demográfica, y que aquí lo cierto es que no se folla ni hay trabajo. Y, al parecer, en otros sitios sí. Aunque parezcan obvias, son cosas, pienso, que habría que tener en cuenta.

(publicado en Astures.info el 4/11/2013)

Anuncios

Acerca de José Ramón Patterson

Soy periodista desde los 20 años. En aquella época aún tenía sueños profesionales. Perdí la ilusión, pero me quedan la curiosidad, el oficio y bastante mala leche. Vivo y trabajo en Asturias.
Esta entrada fue publicada en Asturias, Patterson y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s